Mi obra se inspira en la belleza de las flores colombianas, capturando cada detalle con minuciosidad: desde la nervadura hasta el pistilo.
A través de la búsqueda del volumen y el uso de colores complementarios y adyacentes, doy vida y profundidad a cada composición. Pintar flores me brinda tranquilidad, paciencia y una conexión profunda con la naturaleza.
Cada obra es un reflejo de la armonía y la vitalidad que encuentro en el mundo natural.